¿Recuerdan la historia?
Pues bien el final es el siguiente.
Uno me la jugó, y el otro me demostró que pueden pasar décadas que me va a querer siempre. Está más que claro quien vale la pena y quien no. Pero asco de destino, me la quiere volver a jugar con las mismas cartas. Si mi suerte quiere tal vez me eche por el camino difícil ... sólo si ella quiere.
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