Él nunca la dio por perdida.
Él solo era una simple amor de verano, al terminar éste ella partiría a New York a estudiar su carrera de medicina. Los padres de ella no estaban de acuerdo con la relación, estaban convencidos de que no lograrían salvar su amor a medio mundo el uno del otro. Ella afirmaba que lo amaba con locura.
Les costaba ponerse de acuerdo, de echo rara vez estaban de acuerdo. Discutían todo el tiempo, y se desafiaban todos los días. Pero a pesar de sus diferencias, tenían algo importante en común, estaban locos el uno por el otro. Tras una gran discusión por culpa de los padres de ella, termina marchándose al final del verano y ni uno supo más de otro.
El destinó cedió la mano, y por una cosa o por la otra se reencontraron. Todo estaba escrito con la misma mano, ellos formaban una sola persona. El amor volvió a vencer otra guerra.
"-¿Porqué no me escribiste?, ¡¿porqué?!. no había terminado para mi, te estuve esperando durante siete años y ahora ya es tarde.
-Te escribí trescientas sesenta y cinco cartas, todos los días durante un año.
-¿Me escribiste?
-¡Sí!, lo nuestro no acabó ... ¡JAMÁS A ACABADO!"
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