Últimamente mi bombilla anda fundida.
No se si será por el cambio de temperatura, o mis altibajos constantes. Hoy perfectamente podría a ver dicho: "¡a la mierda!", pero una vez más mi paciencia cedió otra oportunidad.
Tú y tus rayadas movéis montañas, pero esta vez a la mía no le llegarán los latidos de las tuyas. Se acabó.
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