jueves, 27 de septiembre de 2012


Con una pizca de humo de marihuana, 
un poquito de ti en la cama y ver llover por la ventana.
No sé cuál de tus labios pondré primero en mi boca 
mundo sabio que nos unió en esta vida loca. 
Trago saliva mientras expido estos poemas viéndote, 
mientras tú, viéndome pintas mientras te escribo, 
no hay motivo para acabar aún el divertido juego 
de presa que gime y besa al cazador furtivo. 
Disfruto cada respiro cada roce de tu cuerpo y el mío 
sudando “uníos”, en este frío río que nos lleva a navegar 
en este mar de amor sin vela y acabar. 
Igual en Barcelona o Venezuela 
yo me derrumbo en ese mundo 
de las cordilleras de tus nalgas, 
solamente con leer tus cartas, 
porque aún cuando no estés aquí 
tú le das paz y plenitud a mi alma; 
me calmas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario