En el cajón de los recuerdos, el de los olvidos
el de los sueños rotos
y
los sueños cumplidos.
Y sobrevivo a duras penas bajo el suelo, no se vivir sin ti. Perdóname preciosa pero tu hiciste de mi un dulce poeta de baldosa; y hoy mendigo en busca de un poquito de tu cielo, y si no lo encuentro muero a bajo cero, bajo el hielo.
Pierdo la piel o la sangre para darte de mi miedo de hiel, y ya no se como expresarte, morir de amor mi semblante y a mi corazón necesitado de implante. Y dedicada mi vida, darte mi gloria por los siglos de los siglos; morir contando mi historia.
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