Exactamente son las 4:50 de la madrugada. Me encuentro entre cuatro paredes, un foco que me deslumbra y los pocos recuerdos que aún me quedan de él. Me gusta mi ciudad cuando duerme, cuando puedo andar por la calle en pleno silencio y solo se oyen a los grillos cantar; inspiro. Cuando puedo darle una explicación razonable a todo, y no sentirme sola; espiro. Sin tener la absurda manía de tener que hablar con alguien porque así estas a gusto, o simplemente por pura manía.
Aunque si pudiera elegir acompañante para una noche como hoy; LO elegiría.
Lo echo de menos, demás.
Te echo de menos, demás.
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