Todo empezó como un juego de niños, yo buscaba a mi príncipe azul. Y no a los intentos fallidos de príncipes que terminaron por ser desteñidos. La verdad, yo no se aún que buscaba él, de eso hace ya cuatro años y aún me lo pregunto. ¿Qué fue lo que le llevó a parar ahí?, ¿qué le impulsó a pararse y firmar?. De millones y millones de páginas que hay, tuvo que decantarse por la famosa "raaap___o0".
No recuerdo la primera conversación, ni la segunda, ni ninguna de las mil siguientes que tuvimos. Pero aún guardo en un "baúl antiguo" viejos pedacitos de él.
Puedo decir que era simpático, gracioso, cariñoso ... vamos lo que toda chica busca ¿no?. Y claro, una no es de piedra, un chico así no se encuentra todos los días. Y teniendo en cuenta que mis historias amorosas pasadas fueron ... no se que adjetivo usar ... digamos que un tanto nefastas, pues éste chico era "mi príncipe". Él me gustaba a mi y yo a él. Pero las rosas tienen espinas. El único defecto que tenía eran los 172 kilómetros que llevaba a la espalda. Por aquel tiempo a mi me llamaba la atención otro chico de mi misma ciudad, lo conocía varios años atrás pero algo hizo que justo en ese momento de la vida retomáramos el contacto. Y por una cosa o por la otra pues nos gustamos mutuamente, cosa que el otro chico desconocía. Un día quedamos, y pues bueno, surgió ¿no?, lo más normal cuando dos personas se gustan, pero yo no me atreví a contárselo al chico de los 172 km. Él sabía todo, y quería que yo se lo dijera pero tonta de mí, dejé pasar el tema.La relación no cuajó, él ... era ... o mejor, no era mi chico. Los motivos son por llamarlo de alguna forma, de risa. La vergüenza te hace pasar malas jugadas, no hablarle a tu pareja, o no poder ni cogerla de la mano. Yo entendía todo, yo también tenía vergüenza pero hay que espabilar. Me harté de estar así semanas, él se dio cuenta, pero era demasiado tarde, yo ya había tomado una decisión aunque ese no era el único motivo de la ruptura. El chico de los 172 km también influyó en mi decisión. No estaba por la labor de perder a un amigo, y me atrevo a llamarlo amigo aunque lo conociera de un mes, dos quizás (él me ayudó mucho en momentos malos y ... eso llena, por muy lejos que estuviera siempre lo sentía cerca) por un chico que no valía la pena. Y digo que no valía la pena no por que no supiera actuar con su pareja, si no por que después, sí que me demostró que tipo de persona era. Me arrepentí mucho. Después de organizar mi cabeza decidí pedir perdón, él no se merecía eso ni mucho menos. A partir de ése día me dije: " ¡La primera y la última vez! ", y así fue, de los errores se aprenden y ahora no me callo ni debajo del agua. Todo lo que pasa por mi mente sale por mi boca. Total, que retomamos la relación, y llegó un día en el que el chico de los 172 km me pidió salir. A mi se me calló el cielo encima, yo pensaba: "¿Cómo voy a salir con una persona que está a medio mundo de mi?", al no tener recursos, hasta para ir a un mísero pueblo se me hacía un mundo, imaginaros a otra ciudad. Mi respuesta es obvia, le dije que no, que no podría mantener una relación a distancia. Que sería difícil multiplicado por dos. Él aceptó y el asunto quedó en una amistad.
Es gracioso porque con ninguna relación del pasado mantengo el contacto hoy día, sólo con una que os sorprenderéis al saber quien es más adelante. Pasó más tiempo, durante mi relación con ese chico no supe nada del chico de los 172km era, como si estuviera muerto, no sabía absolutamente nada de él.
Conseguí olvidarme de él, aunque solo fuera lo más mínimo, pero volvió a aparecer. Entonces llegó verano, y un día una amiga y yo hicimos un viajecito hasta su ciudad, estuvimos allí todo el día de buen royo, con los amigos por ahí. Lo siguiente ya lo podéis intuir ¿verdad?. Pues sí, me volví a pillar por él. cuando estábamos allí es que ... no podía dejar de mirarlo. Ése mismo verano él volvió aquí y eso fue la gota que colma el baso. Yo pensaba que él ya no sentía nada por mi. Que yo ya era una amiga y punto. No podría volver a pasar por la parte de amiga y algo más. Y entonces ya dije: "No, a ver. No pienso volver a pasarlas como las pasé hace ya. Si no hay nada, no hay nada y punto. Pasa del tema, conoce gente y olvídate de esa opción". Y así fue, paso el tiempo hasta el mes de Septiembre del 2010 ( ya han transcurrido tres años ). Empezaba un nuevo curso, y el día de la presentación de mi nueva clase, pues ... allí estaba él. Gente nueva, caras nuevas y chico nuevo. Me llamó la atención desde el primer día, esa misma noche me lo encontré en la feria. ¿Era una señal, o yo que estaba paranoica?. Esperé unos días y los busqué por una red social. Me atreví y lo agregué, otra vez pensé: "el que no arriesga no gana" así que arriesgué. Pensaba que sería muy serio, samugo y poco simpático, pero una vez más me sorprendí. Empezamos a quedar para dar una vuelta, comprar material y todas las excusas posibles para poder vernos. Él lo sabía y yo también, pero ninguno daba su brazo a torcer. Llegó Octubre, un mes después y todo seguía igual, solo que mi cumpleaños se acercaba. Con el chico de los 172 km seguía teniendo contacto, poco, pero tenía. Hasta que un día me di cuenta de que, me hablaba demás. Y entonces la pasota era yo, estaba ya harta de que siempre fuera yo la que hablara y a la que le contestaran con un: "si, no, ok, vale, a lo mejor, ah", una tiene paciencia, pero también tiene límites. Con el tiempo pues me pillé un poco del chico de mi ciudad y suponía que a él le pasaba lo mismo. Unos días antes de mi cumpleaños, el chico de los 172 km y yo discutimos. Él decía que yo pasaba de él, y que si los textos que ponía iban por él, a lo que yo contesté que sí, hacía mucho tiempo que no le daba importancia a si hablábamos demás o de menos. O al menos esa impresión me daba a mi, ¿qué le ocurría ahora conmigo?. Me llamó, y me dijo que él nunca había dejado de quererme, que no quería que yo pensara eso, que había sido un tonto y que me quería. Yo no contesté, no podía decir nada, en ese momento ... se me calló el alma a los pies. Siempre vuelve, siempre. Dos días después llegó el día, era mi cumpleaños y el chico de mi ciudad me sorprendió con un regalo, me gustó mucho que tuviera ese detalle conmigo. Pero no pasó nada más, todo se quedó en un "gracias de verdad" y en un adiós. Al día siguiente, llamaron al telefonillo, lo cogió mi padre y vino a mi habitación diciendo que era una amiga, no le creí. Es como el cuento de que viene el lobo, que al final viene de verdad y no les cree; son muchos intentos como ese para que él logre levantarme de la cama y ... no iba a caer en su trampa. Así que me quedé durmiendo, y ante la duda, cogí el móvil y lo encendí. Vi que de verdad me había llamado porque tenía dos llamadas perdidas. Me volvió a llamar y se lo cogí, dijo: "¿Puedo ir a tu casa a darte mi regalo?", y claro yo le dije que sí. Me vestí, y cuando llamó bajé al portal y ahí estaba mi regalo. Mi regalo era él, el chico de los 172km. Se me desencajó la mandíbula, obviamente. No me lo esperaba, ni mucho menos. Pero la sorpresa me gustó muchísimo. Decidimos comer fuera, y si no recuerdo mal después de saciarnos, fuimos a un parque. Allí llegó mi muerte personal. Él me dijo que quería hablar conmigo, así que cogimos camino y manta y dejamos al grupo. Nos sentamos en un banco, el cual nos costó mucho encontrar y él comenzó ha hablar. Le costó mucho comenzar, y es normal. Pero le echó valor y eso puede más que todo. En resumen, se declaró. Antes de que él viniera yo le advertí lo que pasaba con el chico de mi ciudad, entonces es cuando él dijo: "ésta es la mía, no puedo dejar escapar esta oportunidad". Y así lo hizo, me pidió salir. Teniendo en cuenta que estaba pillada por el hace tres años, y que no quería arrepentirme nunca más de haberle dicho que no porque de verdad le quería. Le dije que sí. Todo fue ... perfecto, fue un fin de semana increíble. Pero no todo iba a ir tan bien al día siguiente. El otro chico iba a mi clase y lo iba a ver día sí, día también. Y al otro pues, un día, quizás dos días al mes. Yo quería que todo saliera bien y ni le miraba a la cara. Es muy duro no poder mirar a la cara a un compañero de clase, lo llamaría inevitable. Así que decidí tomarme un tiempo para pensar todo. Hablé con uno, y hablé con el otro. El chico de los 172 km me dijo que le fastidiaba porque si en tan poco tiempo el otro ya me hacía sentir eso, y me hacía dudar ... pues ...Y el chico de mi ciudad me dijo textualmente: "Déjalo y vente conmigo". En ese momento los ojos se me abrieron como ... dos platos. Me quedé alucinada. Tras varios meses de meditación, pensado los pro y los contra que tenían cada uno decidí estar sola. Los dos son un amor de persona, no quiero estar con alguien y mientras tanto pensar en otra persona. No quiero eso, a mi no me gustaría que me hicieran eso. Así que antes de dañar a nadie, me daño a mi misma.Eran tiempos malos, pero siempre pueden empeorar. Recibí un mensaje del chico de 172km, diciendo que no me podría ver, no porque no quisiera sino porque él quiere estar conmigo, y así no podía. Desaparecería no se si total o temporalmente. En ese momento me vine abajo. A la hora de leer eso y contestarle me llamó. Y no pude, no pude ni escucharlo, rompí a llorar. Me dolía que me dijera eso. Para mi tampoco era fácil, tener que estar viendo al otro todos los días. Pero al final todo se arregló. Él chico de los 172 km volvió a mi ciudad, y me preguntó que como iba el tema. Yo le dije que seguía igual. Me jodió. Porque yo quiero tener ojos para una sola persona. Me dolió tener que decirle eso. A día de hoy todo sigue igual. ¿Uno u otro?, es una decisión que debo de tomar. Aunque ahora esté sola, sin pareja y sin ningún compromiso, tengo que aprender a tomar mis propias decisiones lo antes posible. No voy a tener toda una vida para decidir. El tiempo al final se acaba agotando, y la paciencia de la gente con él.
Han pasado muchas cosas al cabo de estos años, la mayoría han girado en torno a él. Espero, no tener que esperar más, y lo más importante que tú no tengas que esperar. Esta es una historia complicada. Es una historia que he vivido en mi propia piel. No desearía jamás a nadie esto; tener que decidir entre una persona u otra.

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