Su piel.
Esta noche recordé tu voz y dibujé un corazón con tu nombre en un papel que rompí por temor, mejor te olvido y tu me olvidarás, mejor dejar pasar los días tonterías del alcohol y demás. Un ascensor pintado de pasión me encerró entre tus besos. Tú el dueño de alma enloquecida, tu el diseño de pañuelo en despedida. Ayúdame a vivir tu locura y la mía, si soy incrédula o pierdo el tiempo por no amar mejor, me hacía falta alguien como tú, y sin embargo sueño, sí, se me ocurrió sentir el cuanto te echaré de menos. Dudas a cambios de sonrisas, labios a cambio de universos cargados de prisa. Mis ojos como cartel implícito que gritan ¡te necesito! mereció la pena la espera, las horas queman y que más da, abrázame quizás mañana no nos volvamos a ver. Tracé mi estela en tu taller de primaveras sin lunas de miel. Que duele más mi vida¿ mi golpe de ira, o tu mentira? una vez más la despedida.
Su voz sin hablar me dijo te olvido, pero me excuso, y así puso lágrima en mi pulso, yo fingí creerle, no se quejen, el amor emerge, habrán jeques, herejes, finge su mirada, exige amor, pero aflojen las redes, guarden su emoción para una canción, o un papel en blanco. Las palabras se las lleva el viento a un lugar que no entiende de sentimientos vanos, me dije vamos, relájate. Mi alma inerte cree querer verte, pensar en ti no es condición, es aficción a la ficción endeble. No se si de amor conoces solo temperaturas, si en tu desierto de recuerdos me siento pequeña, minúscula, oscura. Mitad mujer, mitad espada en tu atadura; y ahora resulta, que tampoco soy especial, sólo una más y tu el galán con vacaciones en el mar. Abundan muchos como tú, pero no ando a merced de nadie, que ya no creo en los castillos en el aire.
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