Cuando más harta creo estar vienes tú y me salvas, tu de espantar el mal te encargas, me das más, me amas más. Que tú a mis miedos te los pules con un dedo; por ti, por mí, porque el mundo es nuestro, tu no me abandones que yo haré el resto. Yo se más del deseo que de la satisfacción y se que tú aún estás por conquistar, pero esa es mi emoción.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella … Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo. Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando. Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más. Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os libraréis de él o de ella, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.
PAULO COELHO.
- Y lo siento si eso te asusta pero si quieres estar conmigo tendrás que aceptarlo.
- Pues tú tendrás que entender que sales con un tío que no dejará de planificar su futuro contigo porque sabe que vamos a acabar juntos, y si eso te asusta te aguantas porque tendrás que aceptarlo.
- ¡Vale lo haré!
- ¡Bien, porque te quiero!
- ¡¿A sí?!
- Sí.
- ¡Pues yo también te quiero!
- Pues es la primera vez que nos lo decimos.
- Sí, es cierto.
- ¡Pues voy a besarte!
- ¡Pues más te vale!
- Pues tú tendrás que entender que sales con un tío que no dejará de planificar su futuro contigo porque sabe que vamos a acabar juntos, y si eso te asusta te aguantas porque tendrás que aceptarlo.
- ¡Vale lo haré!
- ¡Bien, porque te quiero!
- ¡¿A sí?!
- Sí.
- ¡Pues yo también te quiero!
- Pues es la primera vez que nos lo decimos.
- Sí, es cierto.
- ¡Pues voy a besarte!
- ¡Pues más te vale!
jueves, 11 de agosto de 2011
jueves, 28 de julio de 2011
UNO entre un millón.
No solo son unos ojos y una sonrisa bonita, también es un gilipollas integral. Pero me gusta. Quizás sea esa la mayor razón por la que pueda decir que estoy así; me gusta lo difícil, sí.
Se supone que a nadie le gusta que les pongan las cosas fáciles, pero tampoco que se compliquen más de lo debido. Vamos subiendo niveles, hay hasta diez. Yo, por supuesto he ido subiendo paso a paso y ahora mismo he llegado al nueve, tan solo con una persona. Hay otro tipo de personas que que en cambio suben niveles probando con diferentes personas; es decir, o bien porque la relación anterior ha resultado mal y no es que fuera una simple complicación, sino que es algo más qué, o bien porque son unos morbosos, que les gusta, sí, por que sí. Una vez llegado a un nivel extremadamente difícil debes de tener claro si esa persona vale de verdad la pena. Porque llegados a este punto, o bien nos lo sopla todo, o podemos sufrir por una persona. Bien, me sitúo en un nivel nueve. La cosa está que no se si en realidad está. Yo misma, inconscientemente, y retando a la puta suerte he llegado hasta aquí. Supongo que si he podido llegar a este punto de complicar mi vida, puedo llegar también ha hacer de todo por ese "todo".
Ante todo tener claro que si llegamos a este punto, no llegaremos a uno más porque exactamente aquí es donde uno en realidad quiere estar; con ese alguien. En el caso de que avancemos uno más, nos exponemos a perder para siempre a esa persona que nos hace sentir ese "úf".
Amigos, nunca tiren la toalla, sean constantes, pesados, cansinos, insoportables; porque quizás esa será la mejor forma de demostrarle a una persona que en realidad la quieres más de lo que él o ella piensa.
No solo son unos ojos y una sonrisa bonita, también es un gilipollas integral. Pero me gusta. Quizás sea esa la mayor razón por la que pueda decir que estoy así; me gusta lo difícil, sí.
Se supone que a nadie le gusta que les pongan las cosas fáciles, pero tampoco que se compliquen más de lo debido. Vamos subiendo niveles, hay hasta diez. Yo, por supuesto he ido subiendo paso a paso y ahora mismo he llegado al nueve, tan solo con una persona. Hay otro tipo de personas que que en cambio suben niveles probando con diferentes personas; es decir, o bien porque la relación anterior ha resultado mal y no es que fuera una simple complicación, sino que es algo más qué, o bien porque son unos morbosos, que les gusta, sí, por que sí. Una vez llegado a un nivel extremadamente difícil debes de tener claro si esa persona vale de verdad la pena. Porque llegados a este punto, o bien nos lo sopla todo, o podemos sufrir por una persona. Bien, me sitúo en un nivel nueve. La cosa está que no se si en realidad está. Yo misma, inconscientemente, y retando a la puta suerte he llegado hasta aquí. Supongo que si he podido llegar a este punto de complicar mi vida, puedo llegar también ha hacer de todo por ese "todo".
Ante todo tener claro que si llegamos a este punto, no llegaremos a uno más porque exactamente aquí es donde uno en realidad quiere estar; con ese alguien. En el caso de que avancemos uno más, nos exponemos a perder para siempre a esa persona que nos hace sentir ese "úf".
Amigos, nunca tiren la toalla, sean constantes, pesados, cansinos, insoportables; porque quizás esa será la mejor forma de demostrarle a una persona que en realidad la quieres más de lo que él o ella piensa.
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