lunes, 23 de julio de 2012

El chico de mis sueños vive bien en ellos, o eso parece; lleva el nombre de aquello de lo que el corazón carece, por eso padece aunque a penas se aprecie. Tu nombre es un tabú, pero sabes que eres tú el asunto. Y es que leo en tu mirada hielo adjunto, que debo de estar vacío porque busco ver en tus ojos el mundo. La verdad está en ti, en los demás la mentira, solo un gesto de auto confianza puede salvarte la vida; no lo olvides, sueño beber de tu algíver, sueño mucho pero no es tangible. Solo quiero un voto de confianza de tus labios, que ya has tenido mucho tiempo para decirme adiós. Que dicen que tu no eres para mi, pero no me lo creo; cayó el valor.

jueves, 19 de julio de 2012

Trip to Alacant.



Y con esto y un bizcocho me voy en bus a perderme por ahí.
Buena suerte y cuidado con esos ciegos.

miércoles, 11 de julio de 2012

¡HASTA MAÑANA!
PD: a ver si por lo menos sueño algo bonito.

TRIP TO.


Versos tristes.



Pagarte con palabras las deudas del corazón. Una canción de amor para el amor que ya no existe. Mejor dejémoslo en empate, el amor se fue y ninguno pagó su rescate. Lo malo es nostalgia y su debate, el corazón ya va mejor, sólo me duele cuando late.
Todo lo que tengo es un papel, y el eco de tus besos resonándome en mi piel. Ya perdí mil primaveras y el orgullo por buscar en otros ojos la luz que tienen los tuyos. Todo nace y se marchita, el amor muere y resucita.
Enseñan más las horas que los años, los besos de los labios del amor cuando hace daño. Tantas palabras y crueles cicatrices y al final lo que más duele es el te quiero que no dices. Siempre nos quedará una luna muda y el tibio escalofrío de los versos de Neruda.
Ante tus labios de carmín deja que brinde, por el amor y su motín, cuando el dolor al fin se rinde. Créeme cuando te digo, que quiero que seas feliz, aunque no sea conmigo.

Bonita carta.



Siempre que te duela el corazón como un castigo puedes contar conmigo. La vida pasa, los años pesan; los labios que no se besan no regresan. Si te mareas nos queda la biodramína, la adrenalina del amor que se amotina, nos queda una canción y un saxofón que desafina, lluvia en el corazón y algunos versos de Sabina. No vayas a rendirte todavía, nos queda pan para hoy, poesía y unos ojos que han llorado de tristeza y de alegría. Todo lo malo que hice atrás, pedir perdón y poder equivocarme una vez más. Mira al rededor, lucha por lo que quieres sin temor a la condena, si mueres, muérete solo por amor, morir por otra cosa aquí no vale la pena. Así que hazte ese porro y dame un calo, que el tiempo es un regalo, aquí se aprende de lo bueno y de lo malo. No importa si mañana el cielo estalla de repente, esta noche estamos vivos y con eso es suficiente.

martes, 3 de julio de 2012

Para ser sinceros.

Llevo dos días que no se ni quien soy. Ando bastante seria, más de lo normal. No tengo ganas de habar con nadie, ni de verle la cara ni siquiera a mis amigos. 


Pensamos que beber dos copas demás nos hace pensar en cosas que nos entristecen sin motivo alguno, o pensar en otras cosas que no hacen reír sin más. Hace dos semanas me pasó lo primero, pensé que sería mi ebriedad la que me estaba haciendo pasar una mala jugada, pero no. Le di la suficiente importancia ( quizás más por el momento en el que estaba ), pero no pensaba que esto iba a ser arrastrado semanas siguientes. Iba sola dirección a casa, las tantas de la mañana y ya me diréis en que puedo pensar a esas horas y en ese estado. Al día siguiente recordé que la noche anterior había escrito algo que no me hacía tanta gracia como lo hizo en el momento en el que la estaba escribiendo. Cogí su foto, le di la vuelta, le puse un trozo de celo y la pegué sobre mi diario. Otra vez, sí; volví sin querer a recordarlo.
Como he dicho antes, llevo dos días con el dichoso runrún en la cabeza, pero, ¿y qué le puedo hacer?. Repaso textos, fotos, recuerdos, palabras, llamadas ... era genial.
Y pensar que de eso ya no queda nada, me gustaría saber de su persona, pero mi orgullo me puede y me puede porque sabe que he dado mucho por, y que no ... Me gustaría retroceder en el tiempo, me encantaría, y aprovechar cada momento y cada T* ******  que me decía, devolvérselo multiplicado por cien y no soltarlo nunca más.
Pero bueno, supongo que son temporadas, y que todo esto pasará. Siempre tiendo a recaer, aunque sea un mínimo de tiempo, y siempre en lo mismo. Menudo rito.